Esviscerado

Eres lo único que me seda
unívoco de mi rechazo a la obediencia
de continuar en la existencia.
Eres mi resilencia de los estigmas
de la bestia que niega la vida
que supura y riega la herida,
esviscerado
para hacértelo más fácil
el apiadarte de este alguacil
de pensamientos extraños
que hace un tiempo se colgó
de la garganta
para no molestar al rebaño,
suspendido en la entreplanta
del parasiempre, la indiferencia
y sus aledaños.

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