852. II

Anoche los cristianos replicaron
sus campanarios
tardamente extraños
extrañamente altos
enmudecieron a los muecines y sus cantos
Los sefardíes sus cascabeles han atado
con claveles ataviados para
respetar el llanto
altamente cómplices
complacientemente alterados
por una quinceañera mozárabe
de cuerpo decapitado, con su santo
cabello aireado de flor de naranjo
y sus iris cristalizados de visiones
de dioses equivocados
arrojados a los perros
sin extrema unción y sin relicario.

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